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Instrucciones para el autoelogio. En un acto, sin intermedios.
Personajes:
Tú, en el papel principal.
Tu crítico interior, como un aburrido apuntador.
Sin público. Es una representación íntima.
Telón. Luces tenues. Suena una voz interior.
Prólogo.
Elogiarse a uno mismo no es inmodestia. Es un acto de valor cívico.
Vives, lo intentas, no lo echas todo a perder, y solo eso ya es motivo de aplauso.
Y, como dijo un sabio: "Si no te elogias a ti mismo, ¿quién lo hará?"
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domingo, 27 de septiembre de 2026
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